¿Consideras necesario el dominio de las habilidades comunicativas en los futuros docentes? ¿Cómo las promueves en tus clases?
¿Alguna vez te preguntaste por qué leer y escribir es tan complejo? ¿Cuál es la razón por la que a veces no nos damos a entender cuando hablamos? Este blog pretende ser un espacio para compartir recursos, producciones y artículos de actualidad que sirvan de apoyo al desarrollo de las habilidades comunicativas de cualquier usuario de la lengua, específicamente de los docentes en formación del ISFODOSU. ¡Gracias por tu visita! Si tienes alguna inquietud, no dudes en dejar tus comentarios.
domingo, 2 de junio de 2019
Competencias específicas del área de Lengua Española
El área de Lengua Española no busca el aprendizaje de aspectos puntuales de la lengua, sino la adquisición de la competencia comunicativa de los educandos. Partiendo de este hecho es válido afirmar que tanto la enseñanza como el aprendizaje de la lengua se vuelven más complejos, pues se trata no de enseñar al estudiantado saberes gramaticales para que puedan comunicarse, sino de recorrer exactamente el camino contrario. Esto es, la educación lingüística busca proveer las condiciones necesarias para que los sujetos puedan escuchar y leer desentrañando el significado de lo que el autor quiere comunicar en el marco de una situación de comunicación y hablar, y escribir en variados contextos, con diversas intenciones y dirigiéndose a distintos destinatarios. Es así como los saberes conceptuales acerca de la normativa que rige el funcionamiento del sistema de la lengua quedan subordinados a los usos que hacemos de ella en contextos de la vida social y personal.
El logro de la competencia comunicativa se estructura en cuatro competencias específicas del área de Lengua Española: la comprensión oral (escuchar), la producción oral (hablar), la comprensión escrita (leer) y la producción escrita (escribir). A continuación, un breve esbozo de las mismas.
Comprensión oral (Escuchar). Es la capacidad de comprender diferentes tipos de textos orales en diversas situaciones de comunicación, identificando los roles asumidos por los interlocutores e infiriendo sus intenciones comunicativas. Supone desentrañar el significado de los discursos y la interpretación de los mismos asociada a los elementos no verbales y paraverbales que acompañan la comunicación oral. Esta competencia se pone en marcha en contextos reales y/o virtuales y en experiencias que tienen lugar tanto dentro como fuera del aula.
Producción oral (Hablar). Es la capacidad de comunicar oralmente ideas, pensamientos, sentimientos y experiencias, tomando en cuenta, durante y después del proceso, el nivel de comprensión de los interlocutores y las exigencias discursivas de la situación de comunicación. Esto es, se adecua a las características de la audiencia y situaciones y evalúa la efectividad de sus actos comunicativos. Implica el manejo de los componentes verbales (las palabras, los enunciados), no verbales (los gestos, la postura, los movimientos, la proxémica) y paraverbales (la entonación, el ritmo, las pausas, la intensidad) para el logro de la eficacia comunicativa.
Comprensión escrita (Leer). Es la capacidad de realizar procesos inferenciales complejos que permiten establecer conexiones entre los conocimientos previos que posee el lector y las pistas que ofrece el texto, con el fin de construir el sentido de lo que el autor pretende comunicar. Supone la puesta en marcha de estrategias de comprensión que apuntan a los niveles pragmático-enunciativo (inferencias sobre la intencionalidad y el contexto), macroestructural (inferencias basadas en la coherencia global del texto, es decir, en la unidad temática que mantiene el discurso[1]), microestructural (inferencias basadas en la coherencia local, es decir, en las relaciones semánticas entre las oraciones sucesivas del texto[2]) y superestructural (inferencias basadas en el esquema retórico de un determinado género discursivo[3]).
Producción escrita (Escribir). Capacidad de expresarse de forma escrita, partiendo de propósitos reales y contextos conocidos por los sujetos, empleando adecuadamente los conocimientos sobre la lengua (aspectos de normativa), los textos (tipos, estructuras y marcas específicas), las intencionalidades (propósito y función social del texto por producir), los destinatarios (quiénes son los posibles lectores) y el tópico (tema que aborda el texto), para responder a las exigencias discursivas de la situación de comunicación que le dio origen. Vista como un proceso cognitivo complejo, la escritura implica la planificación, la elaboración de borradores y la revisión, los cuales se ejecutan de manera recursiva en la medida en que quien escribe se va autorregulando.
[1]
Definición
tomada de Lacón de Lucia, Müller de Russo y Pretinoni de Bellora en Leo pero no
comprendo. Estrategias de comprensión lectora, 2007, p. 132.
[2]
Definición
tomada de Salvo de Vargas, María Estela en Leo pero no comprendo. Estrategias
de comprensión lectora, 2007, p. 152.
[3]
Definición
tomada de Castro de Castillo y Puiatti de Gómez en Leo pero no comprendo.
Estrategias de comprensión lectora, 2007, p. 64.
¿Cómo aporta el área de Lengua Española al desarrollo de las Competencias Fundamentales contempladas en el currículo?
La lengua permea todas las prácticas sociales que realizan los seres humanos en su desenvolvimiento para resolver necesidades en diferentes ámbitos de la vida. Ser competente en el uso de la lengua significa estar preparados para satisfacer las exigencias comunicativas de los intercambios humanos. Es por esto que el área de Lengua Española aporta significativamente al desarrollo de las competencias fundamentales propuestas en el diseño curricular vigente, como veremos a continuación.
El área de Lengua Española aporta a esta competencia un espacio discursivo analítico y propositivo para la construcción de nuevas relaciones sociales, posibilitando el reconocimiento y valoración de los elementos distintivos del entorno natural y sociocultural dominicanos, a través del contacto con textos que recogen tradiciones y hechos relevantes de la historia. También, mediante la lectura y escritura de textos de secuencia argumentativa, aporta un espacio para conocer y cuestionar las prácticas sociales de ciudadanía en el entorno local, confrontándolas con los valores universales. Y, finalmente, aporta a las actividades y proyectos el medio para el trabajo colaborativo como elemento clave en la construcción de una ciudadanía que busca soluciones colectivas a los problemas sociales, que combate las prácticas antidemocráticas y la discriminación, que crea lazos de solidaridad, de respeto a la diversidad y equidad de género. Esto contribuye a lograr una ciudadanía responsable, abierta e inclusiva.
Esta es la competencia fundamental a la que atiende de manera más específica el área de Lengua Española, pues ofrece aportes en lo que se refiere al aprendizaje de los modelos convencionales (tipos de texto) más comunes que permiten a los estudiantes desenvolverse en diversidad de prácticas discursivas, comprendiendo y produciendo (de forma oral y escrita) textos que responden a intencionalidades y estructuras organizativas específicas. La enseñanza de la lengua, como se concibe en el marco de este diseño curricular, tiene como punto de partida la situación de comunicación, cuyos elementos determinan el contexto, la audiencia, la intención, el código y el ámbito en el que se escucha y/o se habla, en el que se lee y/o se escribe un texto. En el control de todos estos elementos entra en juego la actividad metalingüística, que conduce a que el usuario autorregule no solo sus saberes a propósito del tema y de la lengua y los textos, sino sus saberes acerca del problema retórico para ajustarlos a las exigencias discursivas de la situación de comunicación.
Por otro lado, proporciona espacios para que los estudiantes desarrollen la comunicación creativa de sus pensamientos y sentimientos mediante producciones literarias y/o representaciones de las mismas, así como para que comprendan la realidad del mundo que les rodea. El área de Lengua Española también presta atención a la comunicación oral vista en la comprensión y producción de géneros discursivos que son eminentemente orales, en que los componentes no verbales y paraverbales cobran sentido en el logro de la efectividad de la comunicación. Finalmente, contempla la integración de las TIC como herramientas que permiten desarrollar en los sujetos la competencia comunicativa, es decir, la lectura y escritura de textos, en un momento de la historia humana en el que la pantalla se ha convertido en el principal soporte de los intercambios sociales.
El área de Lengua Española, al propiciar el desarrollo de los procesos inferenciales en la comprensión y producción textual, aporta a esta competencia el procesamiento de representaciones mentales, datos e informaciones para la construcción de nuevos conocimientos. Además, al contemplar el uso de diversos mecanismos de argumentación para la estructuración de los discursos de secuencia argumentativa (hechos, ejemplos, analogías, contraargumentos), contribuye con el análisis de la validez de las informaciones que sostienen los juicios y puntos de vista. Estos mecanismos ofrecen al estudiantado la posibilidad de ir construyendo un pensamiento estructurado, que conduce a derivar conclusiones razonables y lógicas para la modificación de los estados de conocimiento y para la disposición a la acción, sin descuidar el respeto a la diversidad de opiniones.
La enseñanza de la Lengua Española se basa en el desarrollo de la competencia comunicativa para que los usuarios puedan dar respuestas a situaciones y problemas que se les presentan en la vida cotidiana, en los variados contextos en que se desenvuelven. Es por esto que el manejo efectivo de las prácticas discursivas, con el dominio de los procesos de comprensión y producción de textos inscritos en diversas situaciones de comunicación, contribuye con el análisis del contexto en que se presentan dichas situaciones y de las implicaciones personales y sociales, para actuar de la mejor manera. Dichas acciones sociales están indiscutiblemente mediadas por el uso de la lengua (oral o escrita); esto implica que escuchamos, hablamos, leemos y escribimos para resolver problemas, para satisfacer necesidades.
Por otra parte y de forma más concreta, el área de Lengua Española propicia el trabajo con textos específicos que recogen el proceso seguido para identificar un problema, darle respuesta y solucionarlo; este es el caso del informe de investigación. Resolver problemas supone investigar y buscar información que debe ser seleccionada con criterios de relevancia, pertinencia, validez y confiabilidad y, en este sentido, la enseñanza de la lengua tiene un rol importante al promover en los estudiantes una postura de criticidad, valoración y respeto frente a lo que se lee y a lo que se escucha y que, al mismo tiempo, la expresión de las ideas sea asequible y adecuada al contexto.
Científica-Tecnológica
Esta competencia es atendida por el área de Lengua Española cuando el estudiantado entra en contacto con textos de divulgación de hallazgos científicos y avances tecnológicos tanto en el ámbito académico/pedagógico como en el periodístico. La secuencia que prima en estos textos es predominantemente la expositivo-explicativa. La lengua se convierte, pues, en un recurso para abrir a los estudiantes la posibilidad de adquirir conocimientos en el campo de la ciencia y, por qué no, de producirlos, pues se enfrentan diariamente con textos de este tipo en el estudio de las demás asignaturas del currículo y se ven en la necesidad de sistematizar procesos investigativos sencillos, donde el dominio de la competencia comunicativa se convierte en un aliado fundamental. La enseñanza de la lengua tiene como propósito el aprendizaje de los usos de la lengua en distintos ámbitos, incluyendo aquellos que exigen mayores niveles de abstracción en el estudiantado a la hora de poner en marcha procesos de comprensión y producción de los mismos, debido a las características discursivas, textuales y lingüísticas que entran en juego.
Finalmente, al contemplar el uso de las tecnologías de la información y de la comunicación para promover las prácticas comunicativas, el área de Lengua Española aporta al desarrollo de esta competencia fundamental, en el sentido de que facilita la inserción de los estudiantes en la alfabetización digital; es decir, que estos puedan leer y escribir textos para resolver sus necesidades comunicativas, sacando provecho de las ventajas que ofrecen los medios tecnológicos. Es preciso reconocer, además, que en la clase de lengua, como se concibe en este diseño curricular, se procura el desarrollo de actitudes y valores que llevan al estudiante a hacer un uso racional y adecuado de dichos medios y a argumentar sobre las ventajas y desventajas de los avances tecnológicos y científicos.
Ambiental y de la Salud
La enseñanza de la Lengua Española aporta a esta competencia los procesos para promover la indagación científica y contribuye con la descripción, predicción y explicación necesarias de situaciones relacionadas con su medio ambiente y su comunidad. En estos procesos entran en juego la comprensión y producción (oral y escrita) de textos de diferentes secuencias y de múltiples géneros, por ejemplo, un catálogo donde se describen las especies endémicas de la flora y la fauna dominicanas, una receta para preparar alimentos sanos, artículos de opinión que abordan problemas ambientales de actualidad, instructivos sobre el proceso de reciclaje, entre otras tantas posibilidades. De esta forma, la enseñanza de la lengua apoya la construcción, aplicación y difusión de conocimientos, comportamientos y valores que contribuyen con la conservación de la salud, de la naturaleza y sus ecosistemas, a través de actividades de intercomunicación dentro y fuera del aula.
Pautas para la didáctica de la lengua
Uno de los retos más importantes para todo docente es lograr desarrollar en sus estudiantes la competencia comunicativa. Esto implica que, independientemente de la asignatura que enseñe, deberá procurar que sus estudiantes de comuniquen de forma efectiva, pues la lectura y la escritura poseen una función esencial en la construcción de nuevos conocimientos y en la evaluación de los aprendizajes.
Constantemente solicitamos a los alumnos investigar en fuentes bibliográficas diversas, ubicar, seleccionar, resumir y comentar información; les pedimos que llenen guías de lectura, que elaboren informes, reseñas, mapas conceptuales, ensayos argumentativos, diarios reflexivos... pero a veces sucede que experimentamos que todo ha sido un verdadero fracaso. Quizás porque suponemos que los estudiantes deben traer desarrolladas esas competencias de los niveles anteriores o porque nos centramos en evaluar solo el resultado. Por esta razón, es necesario utilizar textos modélicos y orientar a los estudiantes antes, durante y después de la comprensión y la producción. Así daremos importancia tanto al proceso como al producto.
Para conocer los principios fundamentales que sustentan las prácticas comunicativas en el aula, te presento este magnífico recurso. Se trata del libro "Enseñar Lengua" de Cassany, Luna y Sanz (2000). Sin desperdicio...
Libro "Enseñar Lengua"
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